¿Cómo alargar el pene?

Probablemente este sea el expediente más llamativo de todos (casi el Santo Grial en la sexualidad).
No hace falta necesariamente que tengas un pene pequeño para
fantasear en que pasaría si lo tuvieras más grande.

Y aunque puedes encontrar en internet personas, incluyendo
mujeres, diciéndote que el tamaño no importa, que estás justo en el promedio, o incluso uno grande hasta les duele, sabemos que no necesariamente reconforta: porque es como si te dijeran “¿para qué vas al gym, si tu brazo ya sirve?”

Ya sea porque realmente es una aspiración aprendida del porno, porque en tu experiencia así ha sido, o porque para ti es como “no está de más tener demás”, no podemos negar la
relevancia de este tema.

Y si crees que el enfoque debería de ser el
reconciliar tu auto percepción, perfectamente puedes ir a buscar un psicólogo (y no lo digo en tono de burla, lo juro por mi pichula),
pero como habrás notado:

No nos llamamos Capitán Mente, sino Capitán Chile (y supongo que ya sabes porqué), por lo que si quieres continuar con tu lectura, eres bienvenido a El Honorable Cuartel.

¿Pero cómo?

Si bien, en internet se han hablado de innumerables método que han desarrollado una especie de desconfianza general hacia este tema: geles mágicos que prometen que en una semana tendrás un autobús que además orina, etcétera., también ha habido ideas que no necesariamente suenan tan descabelladas.

Por ejemplo, algunos estudios, como p-long (Est.) concluyeron en sus experimentos, resultados bastante llamativos bajo sus medios utilizados.


Podemos complementar que, la
lógica detrás de estas ideas es aplicar una tracción o tensión longitudinal (digamos, “estirar”) para intentar estimular una adaptación en los tejidos del pene.
Y a su vez, estirar o “jalar” los ligamentos de suspensión
(de hecho, algo así hacen las cirugías de alargamiento, solo que los cortan directamente para que el pene “salga más hacia afuera”).

De allí, se han ideado diferentes métodos bajo esa premisa.